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En brazos de María |
Octubre 2007 |
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Hola, Mamá. En este mes de octubre, mes del Rosario, nos acercamos a ti, para acurrucarnos entre tus brazos y desde ahí reconocer nuestros pecados y pedir perdón al Señor, confiados en su inmensa Misericordia. No hay un sitio mejor que tus brazos para mirar a Jesús, no hay mejor escuela para llegar al Amor de Dios. Gracias, Mamá.
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A través del rezo del Rosario tú nos vas engendrando espiritualmente, vas creando en nosotros «otros cristos» ; es a través de ti como nos llegan todas las gracias, que el Espíritu Santo nos quiere regalar. Sin olvidar nunca que todo tu poder mana de Jesús, de su Redención, de la entrega que Dios Padre nos hace de su Hijo único, y del inmenso Amor que ellos se tienen.
Tú nos llevas a fijar los ojos en el rostro de Jesús, a contemplar los misterios de la vida de tu Hijo, a « familiarizarnos » con Él, es decir, a entrar a formar parte de su familia; tú nos llevas a comprender mejor algunas cosas y a aceptar con fe que hay muchas otras que no entendemos. Pero, confiados en su Amor, y siempre entre tus brazos, repetimos contigo: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra».
Cuando rezamos el Rosario, qué buen momento para charlar con Jesús y pedirle todo aquello que nos preocupa, contarle con detalle « nuestras cosas » y, para que sea mucho más eficaz, ponerlas todas en tus manos, Mamá, para que tú se las cuentes a Él. Seguro que salimos ganando. Qué buen momento también para darte las gracias, una y otra vez, por este inmenso y loco Amor que nos tienes, porque siempre estás ahí y nos sonríes continuamente. Gracias, muchas gracias.
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Oración:
Oh Dios, tú escogiste a María para que fuera
la madre de tu Hijo. Yo la miro y me asombro
del misterio de tu encarnación.
En María resplandece para mí
tu amor maternal y tierno.
Abre mi corazón, te lo suplico,
al hijo de la Virgen María , a Jesús,
para que le entienda cada vez mejor.
Dame la confianza de María,
para que también yo
sepa abrirme a tu palabra
de manera que ésta tome carne en mí
y me impregne enteramente.
Te pido por todas las madres
que sufren porque su hijos
siguen otros caminos.
Te pido por todos cuantos están solos,
por los corazones destrozados.
Haz que, al mirar a María,
reconozcan y sientan tu amor maternal.
Haz que en tu amor estén protegidos.
Dios misericordioso,
María se comprometió con tu palabra
y confió en ella aun cuando no sabía
adónde le conduciría su respuesta:
«Hágase en mí según tu palabra».
Dame también a mí la disposición
para comprometerme con tu palabra y
para confiar en que también bendices mi vida.
Tú me das a María
como modelo de esperanza,
para que mi vida dé fruto igualmente
y Cristo nazca también en mí.
Mantén tu mano bondadosa sobre mí,
para que me cobije cada vez más en tu amor
y me sepa protegido de todo
cuanto diariamente me acosa.
Amén.
(Anselm Grün, OSB)
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(Peticiones. Contemplación y rezo del 5º misterio glorioso: La Resurrección del Señor)
(Acciones de gracias)
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Hoy también queremos tener un recuerdo muy especial para los 498 mártires españoles que el día 28 de este mes beatificará el Papa en Roma. Damos muchísimas gracias a Dios, y a ellos también, por tanta generosidad, porque seguro que aquella sangre es hoy lo que nos sostiene en la fe. Debíamos necesitar mucha ayuda, porque son muchísimos.
Es un aluvión de Gracia, que el Señor derrama sobre España, y nosotros volvemos a recurrir a ti, María, para que nos ayudes a aprovechar, a aceptar toda la Misericordia que el Señor quiere derramar sobre nosotros, gracias a la entrega de nuestros queridos mártires.
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Oración:
Oh Dios, que enviaste a tu Hijo,
para que muriendo y resucitando
nos diese su Espíritu de amor.
Nuestros hermanos,
mártires del siglo XX en España,
mantuvieron su adhesión a Jesucristo
de manera tan radical y plena
que les permitiste derramar su sangre por Él.
Danos la gracia y la alegría de la conversión
para asumir las exigencias de la fe;
ayúdanos, por su intercesión,
y por la de María , Reina de los mártires,
a ser siempre artífices de reconciliación en la sociedad
y a promover una viva comunión
entre los miembros de tu Iglesia en España;
enséñanos a comprometernos, con nuestros pastores,
en la nueva evangelización
haciendo de nuestras vidas
testimonios eficaces del amor a Ti y a los hermanos.
Te lo pedimos por Jesucristo,
el Testigo fiel y veraz,
que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
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