A Jesús por María rafael
     
La alegría de ser cristianos
Octubre 2006
     
 
Hola, Señor, aquí estamos de nuevo. Venimos a celebrar tu Amor, el mimo con que nos cuidas.
Queremos poner en tu corazón toda nuestra vida, muy especialmente nuestros pecados, porque tú eres el único que puede liberarnos de ese peso. También queremos poner en tu corazón a nuestras familias y al mundo entero.

«La felicidad que buscáis, la felicidad que tenéis derecho a saborear, tiene un nombre, un rostro: el de Jesús de Nazareth, oculto en la Eucaristía. Sólo Él da plenitud de vida a la humanidad. Decid , con María, vuestro “sí” al Dios que quiere entregarse a vosotros. “Quien deja entrar a Cristo en la propia vida no pierde nada, nada, absolutamente nada de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren de par en par las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera”. Estad plenamente convencidos: Cristo no quita nada de lo que hay de hermoso y grande en vosotros, sino que lleva todo a la perfección para la gloria de Dios, la felicidad de los hombres y la salvación del mundo» (Benedicto XVI).

 
 

«Presto te conocí, Verdad divina,Amor de Dios
¡y qué tarde te amé!...Tu luz potente
alumbraba los senos de mi mente
pero el alma vagaba peregrina.

Asomada al balcón de los sentidos,
fascinábame el mundo y sus locuras,
mendigaba el amor de las criaturas,
sofocaba en mi pecho tus latidos.

¡Pero Tú me buscabas, vida mía!
El vuelo de tu flecha enamorada
llagó mi corazón, ¡oh dulce Arquero!

Venciste, mi Jesús, en la porfía,
ya soy la presa por tu amor ganada
y vivir de tu amor tan sólo quiero. Amén.»

(San Agustín)

 
 

(Peticiones)
(Misterio)

«Quisiera mostrarles lo bonito que es ser cristiano, ya que existe la idea difundida de que los cristianos deben observar un inmenso número de mandamientos, prohibiciones, principios, etc., y que por lo tanto el cristianismo es, según esa idea, algo que cansa y oprime la vida y que se es más libre sin todos estos lastres. Quisiera en cambio resaltar que ser sostenidos por un gran Amor y por una revelación no es una carga, sino que son alas, y que es hermoso ser cristianos. Esta experiencia nos da amplitud, pero sobre todo nos da comunidad, el saber que, como cristianos, no estamos jamás solos: en primer lugar encontramos a Dios, que está siempre con nosotros; y después nosotros, entre nosotros, formamos siempre una gran comunidad, una comunidad en camino, que tiene un proyecto de futuro: todo esto hace que vivamos una vida que vale la pena vivir. El gozo de ser cristianos, que es también bello y justo creer» (Benedicto XVI).

(Acción de gracias)