| |
 |
 |
| |
|
|
Orar en el corazón de María |
Mayo 2007 |
| |
|
|

|
Hola, Mamá, gracias por acompañarnos en el camino de nuestras vidas. Nunca estamos solos, Tú estás siempre con nosotros, y donde Tú estás, está Jesús.
Ayúdanos a pedirte ayuda cada vez que nos encontramos con una persona, y en cada acontecimiento de nuestra vida, desde abrir un grifo hasta recibir a Jesús en la Eucaristía.
|
|
| |
Cuando nos ponemos a rezar nos damos cuenta de que la cosa tienes sus dificultades, así que aceptamos cualquier cosa que nos pueda ayudar. San Luis María aconsejaba hacerlo todo con María, también la oración, y decía: “Será para el alma como el oratorio del corazón para hacer allí todas sus oraciones a Dios, sin temor de ser rechazado” . Dice San Luis María que el corazón es una casa de oración, un lugar donde habita el Espíritu Santo, y cómo, gracias a la Virgen, nuestras oraciones nunca serán desoídas.
|
|
| |
Es María pues la que puede atraer al Espíritu Santo a nuestro corazón, y a toda la Iglesia. Cuando los apóstoles esperaban el Espíritu Santo, unió su súplica a la de ellos, convirtiéndose así en modelo de la Iglesia en oración. Y ahora, elevada a la gloria del cielo, acompaña y protege a sus hijos con su amor maternal hasta el día de la venida gloriosa del Señor.
|
|
| |
Contemplación y rezo del 5º Misterio glorioso: La Coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado.
(Peticiones)
|
|
| |
La presencia continua de Dios, la oración constante, «es tal vez la mayor gracia que podamos recibir a lo largo de una vida consagrada a María, o al menos es la puerta del cielo abierta a todas las demás gracias, tanto materiales como espirituales. Cuando un hombre ha vuelto a encontrar la llave de la súplica permanente, recibe al mismo tiempo el secreto de la felicidad. No está dispensado por ello de resolver sus problemas y de asumir las tensiones de su existencia, pero recibe la gracia de “ver a través de” todo ello y de vivir en alegría y en paz, como Jesús, bajo la mirada del Padre. La gracia de este secreto no puede venirle sino de la Virgen María , porque ella ha sido la primera en vivir la oración permanente»
(Jean Lafrance)
(Acción de gracias)
|
|
|
|
|