| |
 |
 |
| |
|
|
«Mira que estoy a tu puerta y llamo» |
Febrero 2007 |
| |
|
|
| |
Hola, Jesús, aquí estamos, al comienzo de esta nueva Cuaresma; estos cuarenta días en los que quieres acercarte a nosotros de un modo muy especial, para mostrarnos todo tu AMOR, todo tu perdón.
Te pedimos que seamos dóciles a tu acción en nosotros, para que así podamos gozar a tu lado.
Muchas gracias.
|
|
| |
«Mira que estoy a la puerta y llamo» , nos dice Jesús. «Es verdad. Estoy de pie a la puerta de tu corazón, de día y de noche. Aún cuando no estás escuchando, aún cuando dudas que pudiera ser yo, allí estoy. Espero hasta la más pequeña sugerencia de invitación que me permita entrar.
»Y quiero que sepas que siempre que me invitas, vengo: siempre, sin falta. En silencio e invisible vengo, pero con un poder y un amor infinitos, trayendo los muchos dones de mi Espíritu. Vengo con mi misericordia, con mi deseo de perdonarte y de sanarte, y con un amor hacia ti que va más allá de tu comprensión, un amor en todo punto tan grande como el amor que he recibido de mi Padre. “Yo os he amado como el Padre me ha amado a mí…” (Jn 15, 9). Vengo deseando consolarte y darte fuerzas, levantarte y curar todas tus heridas. Te traigo mi luz, para poder disipar tu oscuridad y todas tus dudas. Vengo con mi poder, para poder llevarte a ti y todo lo que pesa sobre ti; con mi gracia, para tocar tu corazón y transformar tu vida; y con mi paz para tranquilizar tu alma.»
(Beata Teresa de Calcuta)
|
|
| |
«Te conozco completamente; sé todo acerca de ti. He contado hasta los cabellos de tu cabeza. No hay nada en tu vida que no tenga importancia para mí. Te he seguido a través de los años, y siempre te he amado, hasta en tus extravíos. Conozco cada uno de tus problemas. Conozco tus necesidades y tus preocupaciones. Y, sí, conozco todos tus pecados. Pero te digo de nuevo que te amo; no por lo que tienes o por lo que has hecho; te amo por ti, por la belleza y dignidad que mi Padre te dio al crearte a su propia imagen. Es una dignidad que muchas veces has olvidado, una belleza que has empañado por el pecado. Pero te amo como eres, y he derramado mi sangre para rescatarte. Si sólo me lo pides con fe, mi gracia tocará todo lo que necesita ser cambiado en tu vida; y Yo te daré la fuerza para librarte del pecado y de todo su poder destructor.»
(Beata Teresa de Calcuta)
(Contemplación del 4º misterio gozoso: La purificación de la Virgen María)
|
 |
| |
«Tengo sed de ti. Esa es la única manera en que apenas puedo empezar a describir mi amor por ti; TENGO SED DE TI. Tengo sed de amarte y de ser amado por ti. Eso es lo tan precioso que eres para Mí. TENGO SED DE TI. Ven a Mí, y Yo llenaré tu corazón y sanaré tus heridas. Te haré una nueva creación, y te daré la paz, aun en tus pruebas. TENGO SED DE TI. Nunca debes dudar de mi Misericordia, de mi aceptación de ti, de mi deseo de perdonar, de mi deseo de bendecirte y de vivir mi vida en ti. TENGO SED DE TI. Si te sientes de poca importancia a los ojos del mundo, eso no importa nada. Para Mí, no hay nadie más importante en el mundo que tú. TENGO SED DE TI. Ábreme, ven a Mí, dame tu vida, y Yo te probaré lo importante que tú eres para mi Corazón.
»(…) Cuando me das tus pecados, me das la alegría de ser tu Salvador. No hay nada que Yo no pueda perdonar y sanar, así que ven ahora y desahoga tu alma.»
(Beata Teresa de Calcuta)
|
|
| |
«Dios mío, soy así,
como tú me has creado.
Tu voluntad es que tenga precisamente
este carácter, esta apariencia y esta forma de ser.
Sé que Tú me aceptas y me amas tal como soy.
Tú no quieres que me preocupe demasiado
de la opinión de los demás
ni siquiera de lo que yo pienso de mí mismo.»
(Slawomir Biela, Estoy a la puerta y llamo , p. 68)
(Acción de gracias)
|
|
|
|