| |
 |
 |
| |
|
|
Aceptar y entregar nuestros pecados |
Enero 2008 |
| |
|
|
 |
Hola, Jesús, aquí estamos, después de celebrar la Navidad, instalados otra vez en la rutina. Hoy te queremos pedir que nos enseñes a ver y a aceptar las cosas que hacemos mal, y a no quedarnos ahí, sino que nos acerquemos a Ti a entregártelas, sabiendo que siempre nos acoges con un gran Amor.
|
|
| |
No nos resulta fácil aceptar nuestros pecados, entre otras razones porque creemos que nadie nos va a querer si ve nuestros defectos. Es verdad que muchas veces rechazamos a los demás por sus faltas; pero Tú estás muy por encima de esa forma de proceder tan humana. Tú nos amas, nos amas siempre, y eres muy feliz cuando nos acercamos a Ti para entregarte nuestros pecados y pedirte perdón. Precisamente has muerto para que nosotros podamos llegar hasta Ti cuando estamos todos sucios por el pecado, y Tú nos limpias. Es un regalo inmenso, como inmenso eres Tú, e inmerecido y real, muy real. |
|
| |
Cada vez que nos dejamos amar y perdonar por Ti la relación entre ambos se estrecha, se hace mucho más cercana y maravillosa. Sin embargo, nos cuesta mucho hacerlo; la educación que hemos recibido, el orgullo y la inercia lo hacen muy difícil. Por eso hoy queremos pedirte que nos enseñes el camino y que nos empujes a ir por él. Que nos empujes, sí, porque, si no, igual no nos movemos. |
|
 |
Dios de bondad,
mi conciencia me acusa.
Percibo dentro de mí muchos reproches
que me hago a mí mismo.
Continuamente me reprocho cosas.
Ya no puedo anular lo que hice o dije.
Pero quiero dejar
de inculparme a mí mismo.
También renuncio a disculparme.
Pues noto que luego
necesito continuamente nuevas razones
para sentirme inocente.
Pongo sencillamente ante ti
todo cuanto hay en mí.
Lo someto a tu juicio.
Pero confío
en que aceptes todo cuanto hay en mi persona,
incluso aquello que no fue
precisamente bueno,
de lo cual fui culpable.
Pongo ante ti mi corazón con todo
cuanto ahora aparece en mí.
También pongo ante ti mi decepción.
Al hacerlo, ella me abre a ti;
me deja patente que no puedo
construir sobre mí ni sobre mis sentimientos,
sino, en definitiva, sólo sobre ti
como el verdadero fundamento de mi vida.
Pues ante ti todo está autorizado a ser.
En tu mirada amorosa
pierde poder todo lo negativo que hay en mí.
Sigue ahí, pero ya no
me tiene dominado.
Cuando me expongo inerme a ti,
llego realmente a la paz.
Entonces deja mi corazón
de acusarme a mí mismo.
Entonces comprende lo que está escrito
en la Sagrada Escritura :
«Aun cuando el corazón nos condene…
Dios es más grande que nuestro corazón,
y lo sabe todo» .
Amén.
(Anselm Grün)
|
|
| |
Sin duda todo nos resultará mucho más fácil si recurrimos a nuestra Madre, María. Entreguémonos a ella sin reservas, confiando plenamente, y ella nos llevará de la forma más fácil y rápida a recoger y gozar de los frutos de la redención.
|
 |
| |
(Peticiones)
(Contemplación y rezo del cuarto misterio doloroso, Jesús con la Cruz a cuestas ) (Acciones de gracias)
|
|
|
|
|