A Jesús por María rafael
     
El regalo de los Tres

Diciembre 2007

     
Madre

 

Hola, Mamá, aquí estamos después del Adviento, en que hemos esperado a tu lado el nacimiento de Jesús, tu hijo, y que ya tienes entre tus brazos; y nos lo presentas, se puede decir que nos lo entregas, para que todos los hombres podamos ser felices y gozarnos por tan inmenso regalo.

 
 

Sí, todo es un regalo en nuestras vidas. El hecho de que Tú, Jesús, nacieras, quisieras vivir, morir y resucitar por nosotros, sólo por nosotros y para nosotros, hace que todo en nuestras vidas sea un inmenso regalo. Ayúdanos a ver cada cosa pequeña de nuestras vidas como algo maravilloso que Tú nos das. Para esto nos puede ayudar mucho verte en un pesebre, siendo uno como nosotros, «normal» . Que esta «normalidad» nos lleve a tratarte de forma muy cercana, como si fueras uno más de nuestra familia, de nuestros amigos; que te contemos todas nuestras cosas y Tú nos cuentes las tuyas, tus planes sobre nuestras vidas; que cada uno sepamos escuchar tu Voluntad para nuestra vida: es la única forma de ser felices. Y que, viéndonos tan necesitados para llevarlo a cabo, te pidamos ayuda. Y, confiando en Ti, los dos juntos lo llevaremos a cabo. Los dos juntos, porque Tú quieres darnos méritos, porque para mí que lo haces Tú todo. Y que cada vez que lo echemos todo a perder por nuestro orgullo, nuestra soberbia, nuestro egoísmo y todas estas cosas que conocemos tan bien, corramos a tus brazos a pedirte perdón, y, confiados en tu misericordia, descansaremos. Tú ya te ocupas de todo.

Pesebre
 

Y lo mismo que tu Madre se entrega a Ti, Tú nos entregas a tu Madre, como quedó claro a los pies de la Cruz, cuando le dices a Juan: «Hijo, ahí tienes a tu Madre» ; y a María: «Madre, ahí tienes a tu hijo» . Y nos entregas a tu Madre como nuestra, no para que quede bonito, sino porque realmente la necesitamos. Así que no dudamos en recurrir a ella, una y mil veces. Ella siempre está a nuestro lado, es el poder que le da vivir tan dentro de un Dios que lo puede todo y es todo Amor.

María
 

También nos entregas a tu Padre José. Mil gracias, Señor, por este santo tan normal, que vivió tan escondido y que hoy sigue estando tan escondido. Es para nosotros un ejemplo de confianza en Ti y de cumplimiento de tu Voluntad de forma callada, cada día en sus tareas. Desde aquí, un beso muy fuerte para los tres.

San José
 

(Peticiones)
(Contemplación y rezo del tercer misterio gozoso: El nacimiento de Jesús en Belén)
(Acciones de gracias)

 

Oración:

Desde lo hondo a ti grito, Señor:
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
 
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
 
Mi alma espera en el Señor.
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
 
Aguarde Israel al Señor.
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa,
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.
 
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

David