«Que nadie tema acercarse a Mí, aun cuando sus culpas fuesen las más atroces... Derramaré todo el océano de mis gracias sobre las almas que se acerquen a mi Misericordia.»
«Aunque un alma fuera como un cadáver descomponiéndose, el milagro de la Misericordia la restaura totalmente.»
«Cada vez que vas a confesarte sumérgete en mi Misericordia con gran confianza. Cuando te confiesas, debes saber que Yo mismo te espero en el confesonario; estoy oculto en el sacerdote, pero Yo mismo actúo en el alma.»
(Palabras de Jesús a Santa Faustina)