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Estrella de la esperanza |
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Hola, Jesús. Hoy quiero comenzar agradeciendo tu paciencia, porque yo he andado una larga temporada un “bastante” despistada y abatida; pero a través de la Santa Madre Iglesia Tú siempre has estado ahí y, cuando parece que he dado la vuelta, Tú sigues ahí.
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También quiero darte las gracias por el Papa, a mí me hace mucho bien. Y ya de paso, pedirte que le sujete muy fuerte y le des mucho ánimo.
Una conclusión que he sacado de todo esto es que, aunque bien es verdad que yo tengo que responder a Tu Amor, a Tu Gracia, lo verdaderamente importante es que Tú eres muy grande y me quieres mucho; que la cuestión no es que yo vea, entienda o sienta, sino que Tú sí ves, entiendes y Amas, y que nada escapa a tu control y Amor. |
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“Nuestra certeza no se basa en simples razonamientos humanos, sino en un dato histórico de fe: Jesucristo, crucificado y sepultado, ha resucitado con su cuerpo glorioso. Jesús ha resucitado para que también nosotros, creyendo en Él, podamos tener la vida eterna” (Benedicto XVI, Mensaje de Pascua, 12 abril 2009).
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“En efecto, si Cristo no hubiera resucitado, el "vacío" acabaría ganando. Si quitamos a Cristo y su resurrección, no hay salida para el hombre, y toda su esperanza sería ilusoria. Pero, precisamente hoy, irrumpe con fuerza el anuncio de la resurrección del Señor, que responde a la pregunta recurrente de los escépticos, referida también por el libro del Eclesiastés: "¿Acaso hay algo de lo que se pueda decir: "Mira, esto es nuevo?"" ( Qo 1,10). Sí, contestamos: todo se ha renovado en la mañana de Pascua. " Mors et vita / duello conflixere mirando: dux vitae mortuus / regnat vivus " - Lucharon vida y muerte / en singular batalla / y, muerto el que es Vida, / triunfante se levanta. Ésta es la novedad. Una novedad que cambia la existencia de quien la acoge, como sucedió a los santos” (Benedicto XVI, Mensaje de Pascua, 12 abril 2009).
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“En efecto, si Cristo no hubiera resucitado, el "vacío" acabaría ganando. Si quitamos a Cristo y su resurrección, no hay salida para el hombre, y toda su esperanza sería ilusoria. Pero, precisamente hoy, irrumpe con fuerza el anuncio de la resurrección del Señor, que responde a la pregunta recurrente de los escépticos, referida también por el libro del Eclesiastés: "¿Acaso hay algo de lo que se pueda decir: "Mira, esto es nuevo?"" ( Qo 1,10). Sí, contestamos: todo se ha renovado en la mañana de Pascua. " Mors et vita / duello conflixere mirando: dux vitae mortuus / regnat vivus " - Lucharon vida y muerte / en singular batalla / y, muerto el que es Vida, / triunfante se levanta. Ésta es la novedad. Una novedad que cambia la existencia de quien la acoge, como sucedió a los santos” (Benedicto XVI, Mensaje de Pascua, 12 abril 2009).
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“Hoy la Iglesia ora, invoca a María, Estrella de la Esperanza, para que conduzca a la humanidad hacia el puerto seguro de la salvación, que es el corazón de Cristo, la Víctima pascual, el Cordero que "ha redimido al mundo", el Inocente que nos "ha reconciliado a nosotros, pecadores, con el Padre". A Él, Rey victorioso, a Él, crucificado y resucitado, gritamos con alegría nuestro Alleluia ” (Benedicto XVI, Mensaje de Pascua, 12 abril 2009).
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"Oh Inmaculada, reina del cielo y de la tierra,
refugio de los pecadores y Madre nuestra amorosísima,
a quien Dios confió la economía de la misericordia.
Yo, ..., pecador indigno, me postro ante ti,
suplicando que aceptes todo mi ser como cosa y
posesión tuya.
A ti, Oh Madre, ofrezco todas las dificultades
de mi alma y mi cuerpo, toda la vida, muerte y eternidad.
Dispón también, si lo deseas, de todo mi ser, sin ninguna reserva,
para cumplir lo que de ti ha sido dicho:
"Ella te aplastará la cabeza" (Gen 3:15), y también:
"Tú has derrotado todas las herejías en el mundo".
Haz que en tus manos purísimas y misericordiosas
me convierta en instrumento útil para introducir y aumentar tu gloria
en tantas almas tibias e indiferentes, y de este modo,
aumentar en cuanto sea posible el bienaventurado
Reino del Sagrado Corazón de Jesús.
Donde tú entras oh Inmaculada, obtienes la gracia
de la conversión y la santificación, ya que toda gracia
que fluye del Corazón de Jesús para nosotros,
nos llega a través de tus manos".
Ayúdame a alabarte, Oh Virgen Santa
y dame fuerza contra tus enemigos."
(Consagración a la Inmaculada compuesta por S. Maximiliano Kolbe) |
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