A Jesús por María rafael
     
Estrella de la esperanza

Abril 2009

Jesús

Hola, Jesús. Hoy quiero comenzar agradeciendo tu paciencia, porque yo he andado una larga temporada un “bastante” despistada y abatida; pero a través de la Santa Madre Iglesia Tú siempre has estado ahí y, cuando parece que he dado la vuelta, Tú sigues ahí.

 
 

También quiero darte las gracias por el Papa, a mí me hace mucho bien. Y ya de paso, pedirte que le sujete muy fuerte y le des mucho ánimo.

Una conclusión que he sacado de todo esto es que, aunque bien es verdad que yo tengo que responder a Tu Amor, a Tu Gracia, lo verdaderamente importante es que Tú eres muy grande y me quieres mucho; que la cuestión no es que yo vea, entienda o sienta, sino que Tú sí ves, entiendes y Amas, y que nada escapa a tu control y Amor.

 
 

“Nuestra certeza no se basa en simples razonamientos humanos, sino en un dato histórico de fe: Jesucristo, crucificado y sepultado, ha resucitado con su cuerpo glorioso. Jesús ha resucitado para que también nosotros, creyendo en Él, podamos tener la vida eterna” (Benedicto XVI, Mensaje de Pascua, 12 abril 2009).

 
 

“En efecto, si Cristo no hubiera resucitado, el "vacío" acabaría ganando. Si quitamos a Cristo y su resurrección, no hay salida para el hombre, y toda su esperanza sería ilusoria. Pero, precisamente hoy, irrumpe con fuerza el anuncio de la resurrección del Señor, que responde a la pregunta recurrente de los escépticos, referida también por el libro del Eclesiastés: "¿Acaso hay algo de lo que se pueda decir: "Mira, esto es nuevo?"" ( Qo 1,10). Sí, contestamos: todo se ha renovado en la mañana de Pascua. " Mors et vita / duello conflixere mirando: dux vitae mortuus / regnat vivus " - Lucharon vida y muerte / en singular batalla / y, muerto el que es Vida, / triunfante se levanta. Ésta es la novedad. Una novedad que cambia la existencia de quien la acoge, como sucedió a los santos” (Benedicto XVI, Mensaje de Pascua, 12 abril 2009).

 
 

“En efecto, si Cristo no hubiera resucitado, el "vacío" acabaría ganando. Si quitamos a Cristo y su resurrección, no hay salida para el hombre, y toda su esperanza sería ilusoria. Pero, precisamente hoy, irrumpe con fuerza el anuncio de la resurrección del Señor, que responde a la pregunta recurrente de los escépticos, referida también por el libro del Eclesiastés: "¿Acaso hay algo de lo que se pueda decir: "Mira, esto es nuevo?"" ( Qo 1,10). Sí, contestamos: todo se ha renovado en la mañana de Pascua. " Mors et vita / duello conflixere mirando: dux vitae mortuus / regnat vivus " - Lucharon vida y muerte / en singular batalla / y, muerto el que es Vida, / triunfante se levanta. Ésta es la novedad. Una novedad que cambia la existencia de quien la acoge, como sucedió a los santos” (Benedicto XVI, Mensaje de Pascua, 12 abril 2009).

 
 

“Hoy la Iglesia ora, invoca a María, Estrella de la Esperanza, para que conduzca a la humanidad hacia el puerto seguro de la salvación, que es el corazón de Cristo, la Víctima pascual, el Cordero que "ha redimido al mundo", el Inocente que nos "ha reconciliado a nosotros, pecadores, con el Padre". A Él, Rey victorioso, a Él, crucificado y resucitado, gritamos con alegría nuestro Alleluia ” (Benedicto XVI, Mensaje de Pascua, 12 abril 2009).

 
Nuestra Señora

"Oh Inmaculada, reina del cielo y de la tierra,
refugio de los pecadores y Madre nuestra amorosísima,
a quien Dios confió la economía de la misericordia.
Yo, ..., pecador indigno, me postro ante ti,
suplicando que aceptes todo mi ser como cosa y
posesión tuya.

A ti, Oh Madre, ofrezco todas las dificultades
de mi alma y mi cuerpo, toda la vida, muerte y eternidad.
Dispón también, si lo deseas, de todo mi ser, sin ninguna reserva,
para cumplir lo que de ti ha sido dicho:  
"Ella te aplastará la cabeza" (Gen 3:15), y también:
"Tú has derrotado todas las herejías en el mundo".
Haz que en tus manos purísimas y misericordiosas
me convierta en instrumento útil para introducir y aumentar tu gloria 
en tantas almas tibias e indiferentes, y de este modo, 
aumentar en cuanto sea posible el bienaventurado 
Reino del Sagrado Corazón de Jesús.
Donde tú entras oh Inmaculada, obtienes la gracia 
de la conversión y la santificación, ya que toda gracia 
que fluye del Corazón de Jesús para nosotros,
nos llega a través de tus manos".

Ayúdame a alabarte, Oh Virgen Santa
y dame fuerza contra tus enemigos."

(Consagración a la Inmaculada compuesta por S. Maximiliano Kolbe)